Las cartas del tarot que anuncian irse se presentan en la baraja de forma variada, tanto en arcanos mayores como menores, que indican esta actitud de marcharse.
En este artículo nos centraremos en las que creo que son las tres cartas que más representan este movimiento y, por tanto, son cartas muy parecidas pero a la vez muy diferentes.
Cartas del tarot que anuncian irse
Bien, tantísimas cartas de la baraja nos señalan la actitud de marcharse, de emprender un viaje, de hacer un movimiento, y entre ellas podemos mencionar las figuras que anuncian típicamente viajes como El Sol, El Mundo, el 8 de Bastos, El Carro, las cartas del 2 de Bastos y 3 de Bastos, las figuras de los Caballeros de Espadas y de Bastos que tienen sus corceles en movimiento y en donde, en particular, el Caballero de Bastos es una carta muy típica de mudanzas, por ejemplo.
Pero hay tres cartas en particular que en la baraja se asemejan en su gráfica, pues ya desde el propio dibujo están moviendo esta actitud de marcharse, de irse hacia un lado, y estas son las cartas de El Loco, el 8 de Copas y el 6 de Espadas que, si bien se unen a las cartas mencionadas anteriormente y a otras que también indican alguna clase de movimiento, estas son fuertemente representativas porque ya en el cuadro general, en la actitud de la persona, en el escenario, hay una inequívoca actitud de marcharse.
Por tanto, desde el punto de vista gráfico las cartas son muy similares; adivinamos intuitivamente, incluso sin conocer el significado, que aquí hay un movimiento hacia alguna parte, pero sus significados y connotaciones son radicalmente diferentes tanto en lo que origina este marcharse, las razones que hay para irse, el estado emocional que se tiene y también el destino que se está buscando pretendiendo alcanzar con esta partida.
Para poder analizar cada carta, vamos a dividir en cuatro aspectos importantes que son:
- La gráfica de la carta
- Lo que origina el marcharse (la motivación)
- El estado anímico que se tiene durante el proceso
- El destino pretendido
Cartas del tarot que anuncian irse: El Loco

La gráfica en el arcano del Loco
Esta es una figura que intuitivamente tomamos como positiva por la alegría general que rodea a la figura, la expresión del hombre, el perro acompañándolo y saltando a su lado y la coloración de la carta, su luminosidad, una predisposición del color amarillo que siempre infunde optimismo.
Todo en la carta de El Loco encierra una emoción de alegría; no se divisan peligros y amenazas pese a que el hombre está al borde de un acantilado, sino que su actitud confiada y risueña ya nos inspira confianza.
El sol es una pieza esencial en este cuadro, llenado de calor, de valor, alegría y ganas a nuestro hombrecillo en la figura.
Lo que origina el marcharse
En la carta de El Loco no hay necesariamente un motivo para emprender este viaje, para irse. Puede haber razones, naturalmente, pero no se especifican en esta carta porque no es lo central en el mensaje de la figura; la centralidad está puesta en el viaje en sí mismo, incluso ni siquiera el destino es lo destacable aquí.
De este modo, la persona puede tener alguna razón concreta para emprender este viaje; puede ser marcharse de una relación, de una ciudad, de un trabajo, de una etapa de la vida; es como que no hay un disparador concreto sino una sensación visceral que mueve a la persona a emprender el viaje.
Tampoco parece ser una actitud meditada, más bien entendemos que aquí hay una cuestión impulsiva, que nos hemos levantado una mañana con este deseo de partir, o que en mitad de la tarea de la oficina decidimos que tenemos que renunciar y cambiar de trabajo, o comprendemos en un momento X de la pareja que esta no es la relación que deseamos; de modo que hay mucho aquí de una acción no premeditada, impulsiva, que no tiene que ver en absoluto con la racionalidad sino con la emoción.
El estado anímico
En el Loco, naturalmente, predomina el optimismo; hay una dosis de ingenuidad, hay despreocupación, hay confianza, hay convicción, y la falta de seguridad en cuanto a cómo se emprende este viaje y cuál será el destino no es un motivo de preocupación, sino que en esta incertidumbre reside de alguna manera la alegría y el optimismo que la persona tiene.
Aquí tenemos una profunda confianza en nosotros mismos, pero también en el universo, las fuerzas externas, Dios, los planetas o lo que fuera que sentimos que guía nuestra vida. Aquí sentimos que lo que no sabemos nosotros está suplido por lo que sí saben estas entidades exteriores; hay un profundo convencimiento de que se nos está apoyando, ayudando no solo para que este viaje ocurra sin incidentes, sino de que sea placentero, clarificador y con un resultado positivo.
Podemos decir que el hombrecillo aquí no tiene expectativas definidas porque acaso ni sabe qué es lo que está buscando. Como decimos, al no haber un origen claro que impulse este viaje, este movimiento intempestivo, tampoco hay preocupaciones en torno a ello, a lo que se está haciendo, ni siquiera se necesita saber hacia dónde vamos, si hay un puerto que nos está esperando, un destino a dónde llegar.
La emoción de la figura aquí está completamente centrada en disfrutar del proceso; es el viaje en sí mismo aquí lo que se destaca, lo que él quiere vivir. Cuando pasen los años no recordará las circunstancias al salir, posiblemente no recordará lo que encontró al llegar a destino si es que ha llegado, sino que valorará todo lo que encontró y vivió durante su viaje, por lo que podría decirse que quizá su mayor anhelo es que el viaje no acabe nunca; no sabemos a ciencia cierta si él quiere llegar a un lugar porque toda la magia está en los pasos que está dando en el momento presente.
El destino
Como digo, aquí no hay un destino preestablecido. Esto no significa que siempre sea así; puede que cada persona en particular ya tenga un destino elegido y prefijado, que tenga esa actitud del Loco en cuanto a tener este movimiento visceral, sea dejar una ciudad, dejar un trabajo, una relación amorosa, y puede ser que él sepa hacia dónde va, tal vez tiene un mejor trabajo en vista, una nueva relación amorosa, una ciudad a la que quiere trasladarse, pero tenga este destino o no, no es para nada importante en esta figura.
Con la carta al derecho, si bien no lo dice en ningún momento, presumimos de alguna forma de que el destino se concretará, que llegaremos a él, cosa que no pasa con la carta invertida en donde nunca sabemos en realidad si estamos yendo hacia algún lado o si será un buen puerto al que arribemos.
Con todo esto, vemos que comparativamente con lo que analizaremos en el 8 de Copas y el 6 de Espadas, todos estos puntos son decididamente diferentes tanto en lo que origina el viaje, la emoción que se tiene, la gráfica de la carta y el destino que en teoría espera.
El Loco es de las tres cartas la más positiva porque prácticamente no encierra emociones negativas; puede haber una pizca de incertidumbre en cuanto al destino, al rumbo, aquí vamos decidiendo el camino paso a paso, no hay un viaje preestablecido trazado en un mapa y esto para algunos puede generar un poco de incertidumbre, pero para la mayoría de los que son El Loco puro, no hay ninguna cuestión negativa que empañe este viaje.
Cartas del tarot que anuncian irse: el 8 de Copas

La gráfica
La imagen que presenta esta figura del 8 de copas, el escenario en donde ocurre este marcharse de la persona, coincide con El Loco en cuanto al paisaje montañoso, pero es radicalmente diferente en todo lo demás, por cuanto no tenemos el día luminoso ni el sol; aquí tenemos oscuridad, penumbra, la luna.
Podemos decir también que en El Loco tenemos unas montañas que se ven un poco más fértiles y aquí hay un escenario desértico y la carta transmite una sensación muy lúgubre. Predominan los colores oscuros y apagados, la escena transcurre de noche, y lo único que tiene cierta vida y cierto brillo es la luna y el fulgor de esas ocho copas que se ven allí en la escena porque el resto, tanto el paisaje como el hombre, aparecen como menos presentes en la escena, en donde hay una gran predominancia de tonos grises, azulados, negros y la presencia del color rojo que obedece al palo de copas.
La motivación que origina el marcharse
En el 8 de Copas, a diferencia de El Loco, aquí sí tenemos una razón más definida para marcharnos que es la desilusión, el desánimo, el desencanto. Puede que no tengamos claro del todo lo que estamos sintiendo, que no sea una sensación perfectamente definida, cuantificable en palabras, pero existe desde lo visceral; hay un sentimiento de mucha desilusión que es lo que motiva la decisión de partir.
Suele decirse de esta carta que hay una desilusión del mundo material que no nos ha dado lo que nos prometía y que nos vamos para tener una búsqueda espiritual.
Esto es cierto relativamente, pero no es una definición tajante porque la desilusión puede aplicarse a muchas cosas: a una relación que no funciona, a una familia que queremos dejar atrás, a nuestro trabajo que no nos brinda lo que necesitamos a nivel material ni a nivel personal, a una ciudad o un país que ya sentimos que no tiene nada que ver con nosotros, incluso conductas propias, actitudes, cambios personales o de vida que necesitamos hacer. El mundo material puede habernos desencantado, pero también una pareja o una actividad.
Aquí tenemos una relación que no es visceral como en El Loco, no nos levantamos una mañana y decimos “me voy”, sino que es el resultado de una larga cadena de sensaciones más que de interpretaciones intelectuales; podemos haber tomado conciencia de esto, lo podemos poner en palabras y un día decidimos que nos vamos, pero también puede ser una suma de sensaciones que venimos acumulando, que tal vez no entendemos bien, que no podemos explicar, pero hacen que en un momento dado comprendamos que la única salida es marcharnos.
La emoción que predomina
La emoción primaria es la desilusión, pero también hay tristeza, porque este viaje tal vez preferiríamos no hacerlo; quizás hubiéramos preferido que todo estuviera bien, que nuestra pareja nos llenara, que nuestro trabajo fuera satisfactorio, pero no ha sido así y estamos como obligados por las circunstancias a emprender esta partida, así que aquí no tenemos ni el optimismo ni la alegría y la ingenuidad que vimos en la carta de El Loco.
Puede haber incluso una gran sensación de culpa porque aquello que estamos dejando quizás para otras personas o para el consenso general es muy valioso y, al no serlo para nosotros, nos produce culpa; podemos tener una pareja que es perfecta en un montón de aspectos, un trabajo que es maravilloso siempre a los ojos de los demás, un trabajo estable y seguro, un buen salario, pero nosotros no estamos conformes con esto, no nos alcanza.
Esto suele suceder en el amor en donde a veces tenemos una pareja que tiene lo que en teoría parece perfecto: puede ser bella en lo físico, tener una personalidad maravillosa, una serie de creencias y virtudes, nos puede amar con locura, ser una buena persona en toda regla, pero al final esto a nosotros no nos significa nada porque el amor no responde a si alguien es bueno, virtuoso o si nos ama mucho, responde a nuestras propias sensaciones y todo esto puede no alcanzarnos; es la pareja perfecta en la teoría, pero en la práctica no lo es y esto nos genera una gran desilusión, tristeza y culpa porque sabemos que el paso que tenemos que dar es alejarnos de allí.
El destino
Aquí hay una concordancia con la carta de El Loco en cuanto a que no tenemos un destino seguro; en esta carta más que en ninguna de las tres creo que el destino es completamente desconocido, porque la figura o la persona que está en esta situación no está pensando en el futuro ni hacia dónde va, sino que está centrada en lo que está dejando; la emoción aquí tiene que ver con el pasado y no con el futuro.
La persona se está alejando de algo que lo ha desilusionado y corre el riesgo de marcharse sin saber si va a encontrar eso que busca o que necesita; no sabe si encontrará a la pareja que anhela, el trabajo que desea, la ciudad que lo contenga, aquello que le haga bien. Su única seguridad en este mundo y en este momento es que eso que tiene allí, esas ocho copas brillantes que representan lo que se deja y que en teoría es tan deseable y maravilloso, él está convencido de que es algo que no quiere, de modo que no sabe hacia dónde va, pero sabe perfectamente que eso que tiene allí no es lo que desea.
En este viaje él podrá encontrar lo que busca, porque también al igual que en El Loco hay mucha imprevisión actuando aquí y la vida puede ponerle en escenarios positivos o negativos; el propio camino irá dándole un sentido y llevándolo hacia un buen resultado, un resultado mediocre o un mal resultado, pero el hombrecillo no piensa en esto, ni siquiera sabe si encontrará lo que busca, pero prefiere vagar eternamente sin encontrar aquello que anhela, antes que quedarse con esto que no lo satisface.
En mi opinión personal siento que la carta del 8 de Copas es una de las más tristes que hay en la baraja; no importa si sale al derecho o al revés, siempre involucra esta desilusión y este pesar, mezclado con culpa, con poca expectativa, y cuando la figura aparece al revés es todavía más perjudicial porque todas estas mismas sensaciones que tenemos en la carta al derecho están presentes, pero el agravante es que no nos podemos ir; debemos continuar junto a esas ocho copas brillantes que no deseamos, que ya no queremos, porque determinadas cosas en nuestra vida nos impiden marcharnos.
Principalmente puede ser que no estamos dispuestos a correr el riesgo, que nuestros miedos son mayores que nuestro desencanto y tenemos temor a empeorar todavía más las cosas.
El marcharse aquí queda en una fantasía, en algo que no se va a concretar hasta que no superemos el miedo a romper eso que no deseamos, sea un trabajo, una relación amorosa, una forma de vida, lo cual hace que la carta se vuelva más triste todavía porque la persona está en un laberinto imposible en donde su presente es amargo y su futuro ni siquiera se asoma porque no tiene el valor para ir hacia él, o la vida lo ha puesto en una encrucijada que hace imposible tomar una decisión tal como partir.
Cartas del tarot que anuncian irse: el 6 de Espadas

La gráfica
En la escena predominan los tonos azulados característicos del palo de espadas, pero también tenemos otros colores significativos como la esperanza reflejada en el verde de los árboles que se ven a la distancia, el barquero con un atuendo anaranjado que representa la confianza que tenemos en lo que estamos haciendo, en el paso que estamos dando y en el rumbo que tomaremos.
También el optimismo que se refleja en las prendas de la figura principal, de la mujer, cuya capa amarilla nos transmite tranquilidad, alivio, y luego tenemos las prendas oscuras del niño que tienen un significado diferente. En esas ropas oscuras se plasma la preocupación que tenemos por las consecuencias de nuestras acciones en los demás.
Esta carta del 6 de espadas no significa que sí o sí nos vamos a ir con un niño, o con un hijo, o con alguien durante nuestro viaje, puede que lo emprendamos totalmente solos, pero nuestra decisión afectará a alguien o a algunos de una manera u otra, sea un trabajo que dejamos o una pareja con la que rompemos; aquí hay una preocupación por cómo esta acción les va a repercutir a ellos, seguramente les puede doler y por tanto esto se representa con colores oscuros en la prenda del niño que representa a los otros, a los colaterales en esta situación que se vive.
En esta carta está muy marcada, a diferencia de El Loco y el 8 de Copas, la escena donde transcurre porque lo que se deja y hacia donde se va están muy bien representadas en la carta y muy evidentes las diferencias. De un lado de la barca, que representa el pasado y lo que dejamos, tenemos aguas agitadas y también un cielo oscuro; si bien la imagen está proyectada hacia delante, adivinamos intuitivamente que lo que dejamos atrás es tumultuoso, es oscuro, es amenazante y estamos yendo hacia una situación mucho más clara, que se representa por el cielo que aparece mucho más diáfano.
Del mismo modo, las aguas están calmas en ese panorama hacia delante, tenemos una tierra allí que representa el horizonte hacia el cual vamos, el destino, que podemos no saberlo pero intuimos y creemos que será mejor siempre que este que estamos abandonando, y por eso hay árboles que están frondosos y verdes, a la par que todo esto nos augura que un destino habrá, que indefectiblemente llegaremos a un nuevo lugar y que este nuevo lugar será mejor que el que abandonamos.
Podemos no tenerlo claro en este momento, tal vez hemos abandonado una situación sin saber concretamente hacia dónde vamos, pero la carta nos da la promesa de que ese lugar existe y de que será mejor sin ninguna duda a esto que estamos abandonando.
La motivación para marcharse
La situación es de dolor porque puede que estemos abandonando algo por decisión propia y por nuestro propio bien, pero también porque puede que sea algo que no nos da otra alternativa, que nos obliga a tener que marcharnos y tal vez no lo deseamos o no estaba dentro de nuestros planes.
También quiero indicar que no siempre esta carta significa romper algo, dejar un trabajo o abandonar una pareja, divorciarse, romper con una familia o mudarse de ciudad o de país. Esta es una carta que puede ser positiva incluso para estas mismas circunstancias en donde se hace un viaje de manera figurada hacia un lugar mejor: el trabajo evoluciona para bien, la relación se mejora y se corrigen errores, se da un paso adelante y se avanza.
Por tanto, aquí necesitamos siempre de las cartas circundantes para entender lo que está sucediendo y si esto es una ruptura para ir hacia otra cosa o si es una mejora de la propia situación, salir de un escenario negativo, sin abandonar nada ni a nadie, para ir hacia un lugar mejor.
El estado anímico durante la transición
En el caso del 6 de Espadas, la emoción predominante es el dolor. Aquí se mezclan, por supuesto, la tristeza, el desánimo, incluso cierta expectativa positiva hacia delante, pero lo que ha originado esta situación de marcharnos es el dolor, el pesar, el sufrimiento por una situación que veníamos viviendo y que hemos decidido terminarla y dejarla atrás.
Tenemos aquí esa resignación algo dolorosa de las situaciones que ya no funcionan más y que entendemos que [la última y única] alternativa es dejar atrás eso porque ya no tiene solución, no tiene remedio.
Esta no es tampoco una decisión visceral que ocurre de un día para el otro, sino a través de un proceso que puede habernos llevado mucho tiempo, pero cuando se toma finalmente esta decisión es irreversible; aun no sabiendo qué nos espera, aun sabiendo que nuestra decisión puede causar pena y aflicción a los demás, nuestra decisión de marcharnos ya es impostergable.
Puede dolernos a nosotros, puede doler a los otros, por tanto no tenemos aquí emociones positivas que generen este viaje, sino que está dado por emociones que son más bien negativas que evolucionarán a positivas a medida que hagamos el viaje y que lleguemos a ese horizonte que se promete como mejor.
Esto es lo que sucede efectivamente en el transcurso del viaje en donde el cielo se aclara, las aguas se calman, todo se vuelve un poco más esperanzador; por tanto, si bien el viaje lo hacemos con cierto dolor preexistente y preocupación por los demás, no nos preocupa a nosotros el destino sino que vamos ganando cada vez más optimismo y confianza en lo que estamos haciendo; lo que comenzó como algo muy doloroso se va transformando en un sentimiento tranquilizador de haber hecho lo correcto.
El destino
También es muy marcada en esta carta la diferencia con El Loco y el 8 de Copas respecto al destino que tenemos como resultado de nuestro viaje. Por un lado, puede que no tengamos un destino concreto, que no sepamos hacia dónde estamos yendo realmente, pero sí tenemos la certeza aquí de que no importa adónde lleguemos, este lugar siempre será mejor que el que abandonamos.
En el 8 de Copas no tenemos esta garantía; incluso el lugar al que arribemos quizá sea peor que el que dejamos, no lo sabemos y estamos dispuestos a correr el riesgo. En cambio, en este 6 no solo estamos dispuestos a correr el riesgo, sino que estamos seguros y convencidos de que llegaremos a un lugar mejor que el que abandonamos.
También puede darse, por supuesto, que el destino sí lo sepamos; es la única de las tres cartas en donde podemos tener un destino seguro: tal vez estamos abandonando una relación por otra persona nueva que apareció en nuestra vida, la amamos y deseamos estar junto a ella. Tal vez estamos abandonando un trabajo porque nos ha salido otro mejor, o una ciudad, o una situación cualquiera de la vida; aquí puede haber un destino ya prefijado y estamos simplemente yendo hacia él con total confianza y superando, a medida que nos acercamos a ese horizonte, las emociones negativas que originaron este viaje.
Como he mencionado, tanto sea una situación dolorosa que tenemos que dejar como una situación que queremos mejorar, siempre el destino será esa mejoría; si abandonamos un matrimonio será para ir hacia un mejor lugar en la vida, sea que tengamos otro amor o no, tal vez nos quedamos solos pero estamos mucho mejor que como estábamos en esa relación. Pero si por caso quisiéramos mejorar esta relación misma, sin abandonarla, el seis nos dice que eso también es posible y que todo lo que se haga en este sentido llevará hacia un buen puerto y hacia una situación futura mucho mejor que la que estamos viviendo en el presente.
Les dejo un cuadro comparativo para que sea más sencillo comprender las similitudes y diferencias de estas 3 cartas del tarot que anuncian irse:
| Aspecto | El Loco | 8 de Copas | 6 de Espadas |
| Gráfica | luminosidad · acantilado · perro · cielo claro · movimiento confiado | noche · luna · penumbra · paisaje árido · copas brillantes | barca · aguas agitadas a calmas · cielo oscuro a claro · horizonte |
| Motivación | impulso · intuición · deseo espontáneo · acción no premeditada | desilusión · desencanto · vacío · insatisfacción | dolor · necesidad · situación insostenible · mejora |
| Estado anímico | optimismo · ingenuidad · confianza · entusiasmo | tristeza · culpa · pesar · resignación emocional | tristeza inicial · preocupación · alivio progresivo · determinación |
| Destino | incierto · irrelevante · abierto · sin expectativas | desconocido · incierto · búsqueda · riesgo | mejoría · lugar más favorable · esperanza · llegada segura |
Conclusiones
Al final, cuando vemos estas tres cartas del tarot que anuncian irse, entendemos que irse nunca significa lo mismo, aunque desde fuera el gesto parezca idéntico. En las tres hay un movimiento evidente, una figura que deja algo atrás y se dirige hacia otro lugar, pero la raíz de ese paso, la emoción que lo impulsa y la expectativa sobre lo que vendrá cambian por completo.
No es lo mismo marcharse por impulso y entusiasmo como en El Loco, que hacerlo por desilusión profunda como en el 8 de Copas, o por un dolor que ya no tolera más espera como en el 6 de Espadas.
Eso es lo que vuelve tan importante mirar algo más que la gráfica. El gesto externo puede ser igual, pero el mundo interno es distinto. Una misma acción, abandonar una relación, dejar un trabajo, mudarse de ciudad, puede nacer del optimismo, del vacío o de la necesidad de sanar. Y el destino también cambia: puede ser incierto y abierto, puede ser una búsqueda sin garantías o puede ser un tránsito hacia algo que sabemos será mejor.
Por eso, cuando estas cartas aparecen en una tirada, no basta con decir “aquí alguien se va”. Hay que preguntarse por qué se va, desde qué emoción lo hace y qué está esperando encontrar al otro lado. Solo así podemos comprender de verdad qué tipo de partida está anunciando el tarot y qué sentido tiene ese movimiento en la vida de la persona que consulta.
¿Y tú qué opinas?
Ya sabes que me encanta leer lo que tú piensas, así que déjame tu comentario acerca de si estás de acuerdo o no con mi punto de vista y tus propias reflexiones e ideas acerca de estas 3 cartas del tarot que anuncian irse y todas aquellas que creas que deban estar en esta misma lista!









